La Fiesta de Acción de Gracias se celebraba una vez que todas las familias de Armejún habían terminado la recolección de sus cosechas. Como su nombre indica, esta festividad tenía como objetivo agradecer a Dios por los frutos recogidos. Por este motivo, se pagaba al cura una media de trigo en señal de gratitud.
Aunque la jornada comenzaba con la misa, lo que realmente hacía especial esta fiesta para los jóvenes era la tradicional cacería que seguía. Acompañados muchas veces por el cura, los mozos se organizaban en grupos y salían a cazar con perros y escopetas. Mientras algunos partían a cazar, otros preparaban la comida en una fuente cercana, como la de "La Matilla" o en Valdemoro, llevando pan, carne y vino.
El día transcurría entre caza, comida y celebración, y la fiesta no se limitaba solo a ese día. Durante la semana siguiente, se solían organizar más cacerías, pesca en el río de Villarijo y, por supuesto, cenas y farras en la casa del cura, que cedía su local para la ocasión.
Esta fiesta era una verdadera semana de camaradería, en la que el pueblo se unía para celebrar el éxito de la cosecha y disfrutar de momentos de ocio y diversión juntos.
Día de Cacería celebrado en Acción de Gracias