Lo que hoy conocemos como el refugio de Armejún fue en su día el edificio de la escuela y la secretaría del ayuntamiento, un lugar clave en la vida del pueblo. La planta superior albergaba las aulas donde generaciones de niños recibían su educación básica, mientras que en la planta baja se encontraba la secretaría, el centro administrativo del pueblo. Este edificio era un símbolo del desarrollo y la organización de Armejún, y jugó un papel vital en la comunidad hasta que el despoblamiento dejó el edificio en ruinas.
Con el tiempo, el edificio quedó en un estado de deterioro avanzado, pero la A.A.A. decidió recuperarlo, transformándolo en un refugio que continúa sirviendo a la comunidad de nuevas maneras. Este proyecto de reconstrucción fue uno de los más ambiciosos llevados a cabo por la asociación, y se extendió a lo largo de varios años, requiriendo muchas jornadas de trabajo y la dedicación de numerosos voluntarios.
La restauración comenzó con la ardua tarea de levantar el antiguo suelo de madera y quitar la escayola del techo, seguido de la instalación de nuevas vigas y la reparación del tejado para garantizar la seguridad y la durabilidad del edificio. Se colocó un nuevo "barandau" y se añadió una capa de cemento en el suelo, dando nueva vida a la estructura. Las paredes fueron arregladas y, finalmente, ambas plantas del edificio fueron acondicionadas y pintadas.
El resultado final fue un refugio dividido en dos espacios: la planta superior, destinada exclusivamente para los socios de la A.A.A., y la planta baja, convertida en un refugio abierto al público, ofreciendo un lugar de descanso y reunión para todos los que visitan Armejún. Esta transformación no solo ha recuperado un edificio histórico, sino que ha revitalizado su propósito, manteniendo vivo el espíritu comunitario del pueblo.