La Iglesia de San Bartolomé, una joya arquitectónica que data presumiblemente del siglo XVIII, es uno de los emblemas más significativos de Armejún. Esta iglesia, con su única nave principal y su altar al fondo, ha sido un pilar de la vida religiosa y comunitaria del pueblo durante generaciones. El arco triunfal apuntado sobre el altar, que revela influencias góticas tardías o renacentistas, y la bóveda de cañón ligeramente apuntada que cubre el techo, decorada con policromías de motivos vegetales y geométricos, son testigos de un pasado rico en arte y tradición. Sin embargo, antes de la intervención de la A.A.A., la iglesia se encontraba en un estado de deterioro alarmante, con el tejado exterior gravemente dañado y las decoraciones interiores casi perdidas.
La restauración de la Iglesia de San Bartolomé, llevada a cabo por la A.A.A., comenzó en 2005 con un enfoque integral para preservar y revitalizar este monumento histórico. El proyecto incluyó la renovación completa del tejado, donde se reemplazó la antigua cubierta por una nueva con protección aislante y tejas frescas, asegurando así la protección y longevidad del edificio. La torre del campanario, símbolo de la iglesia, también fue restaurada para garantizar su estabilidad y funcionalidad.
En el interior, las paredes y el techo fueron repintados, recuperando parte de las policromías originales que decoraban la bóveda y las paredes laterales, que conservaban restos de frescos de estilo floral y geométrico. El altar, construido en piedra, fue renovado con la colocación de una nueva tarima, y el coro, que alguna vez fue el espacio de canto para los jóvenes del pueblo, fue restaurado con una nueva tarima y una barandilla de madera policromada, devolviendo así el esplendor y la funcionalidad a este espacio.
En 2009, la intervención en la iglesia se enriqueció con la colocación de una cruz policromada de madera en la pared del altar, una obra del artista Ismael Loperena. Además, el altar fue adornado con figuras de la Virgen María y San Isidro (desafortunadamente, los santos originales desaparecieron durante el periodo de despoblación), donadas generosamente por miembros de la asociación, y se colocaron bancos adicionales, proporcionados por el obispado, para mejorar el confort de los asistentes a los servicios religiosos.
Hoy en día, la Iglesia de San Bartolomé no solo se mantiene como un testimonio de la fe y la historia de Armejún, sino que también continúa siendo un espacio vivo y activo en la vida del pueblo. Cada año, durante las fiestas patronales, la iglesia alberga la misa en honor a San Bartolomé, reuniendo a la comunidad en un ambiente de devoción y celebración. Gracias a la dedicación y esfuerzo de la A.A.A., este emblemático edificio ha sido preservado para las futuras generaciones, continuando su papel central en la vida religiosa y comunitaria de Armejún.