Armejún, como muchos en la región, tiene una historia que refleja las características comunes de los pueblos rurales de la península ibérica, marcados por la evolución de la población y los desafíos económicos.
Siglos V a.C - XII d.C.: Época precristiana
El valle del Linares, donde se encuentra ubicado Armejún, fue testigo de numerosos poblados encastillados ubicados en cada uno de los valles subsidiarios y en puntos clave del propio río. Estos asentamientos, como el Castellar de Taniñe o el Castillejo de Buimanco, se orientaban hacia las tierras fértiles, aptas para el cultivo de cereales. En torno al siglo V a.C., los habitantes de estos poblados fortificados decidieron de forma mancomunada fundar una ciudad que los unificara, y la emplazaron en el eje geoestratégico del valle, en el alto de Los Casares. Así surgió y se consolidó el oppidium de Los Casares, que se convirtió en la capital de esta ciudad-estado celtíbera.
Con el cambio de era, ya en época romana altoimperial, el núcleo urbano de Los Casares alcanzó su mayor expansión, extendiéndose más allá de las murallas celtibéricas. De este periodo se conserva una lápida funeraria del siglo II d.C., que está empotrada en una pared exterior de la ermita de la Virgen de la Peña, en San Pedro Manrique.
Durante la época bajoimperial, el oppidum de Los Casares experimentó un cierto declive, acentuado tras la caída del Imperio Romano. Sin embargo, en el siglo VII, el poblado resurgió. Las características topográficas dentro del antiguo recinto amurallado celtibérico revelan la presencia de un considerable número de estructuras cuadrangulares con bases de piedra, lo que indica la existencia de un asentamiento visigodo.
A partir del siglo VIII, con la invasión musulmana de la Península Ibérica, llegaron pueblos bereberes que se establecieron en la región de Tierras Altas. Estos grupos continuaron desarrollando la actividad pastoril que ya practicaban en sus tierras de origen, en el norte de África. Se cree que a estos pastores se debe la introducción en la región de la oveja de raza merina, originaria del Magreb.
Restos de la antigua muralla celtíbera de los Casares
Siglos XI-XIV: Fundación de Armejún y primeros siglos
No se tiene una fecha exacta sobre la fundación de Armejún, pero se estima que sus orígenes se remontan al siglo XI, probablemente durante el proceso de repoblación que siguió a la Reconquista cristiana de la zona norte de la Peninsula Ibérica, en concreto tras la toma de Calahorra en 1045 por el rey García de Nájera, aunque no hay respaldo documental al respecto. En cualquier caso, en un documento de venta de una propiedad por un vecino de Taniñe fechado en 1127, se certifica que, al menos desde la dominación aragonesa del solar soriano el Concilio de Sancto Petro (posteriormente San Pedro de Yanguas) había estado bajo la autoridad de Alfonso I. Se desprende además de la cita que las aldeas circundantes, como Armejún, estaban subordinadas al poder concejil de San Pedro. En 1134, bajo la batuta de Alfonso VII, San Pedro de Yanguas se constituyó como cabeza de la Comunidad de Villa y Tierra homónima, que agrupaba 25 aldeas divididas en 4 sexmos. En concreto, Armejún estaba incluido dentro del Sexmo del Río de Vea, junto a Vea, Peñascurna, Valdemoro y Villarijo.
Posteriormente, en 1231, los terrenos de San Pedro de Yanguas fueron incluidos en la dote ofrecida por Castilla a Blanca de Navarra en la concertación de su matrimonio con el aún infante don Alonso, futuro Alfonso X, fruto del tratado firmado entre el rey de Navarra Teobaldo y el castellano Fernando III.
En 1383, Juan I de Castilla nombró como señor de la villa de San Pedro a Diego Gómez Manrique, adelantado mayor de Castilla, cuyo apellido se añadiría posteriormente al nombre de la villa para conformar el actual nombre de San Pedro Manrique.
La primera denominación escrita del municipio es Armeiun en 1385 (posteriormente Armejón). En lo referente a la etimología, Eduardo Aznar Martínez indica que la terminación de Armejón resulta ser similar a la de Pradejón, en La Rioja. Este último nombre parece un diminutivo peyorativo del término común castellano prado (vendría a significar algo así como ‘pradillo, prado de poca dimensión’), al que se añadieron los sufijos -ejo (castillejo, caballejo, vallejo...) y -ón, de uso generalmente aumentativo pero que antaño también presentaba a veces valores de diminutivo. Según este esquema, en Armejún quedaría una base Arm(o)-. Este elemento, muy extendido por la toponimia del norte de España, parece derivado o relacionado con el euskera armo ‘picacho’ (variante de similar significado es armoka, diminutivo armokillo ‘montón de grava acumulada por el río’), voces relacionadas todas ellas con armol ‘pedregal’ y derivadas de (h)arri (en composición ar-), ‘piedra, peña’. Así, podría interpretarse Armejún como resultado de la supervivencia en el léxico romance local de la palabra en euskera armo ‘picacho de piedra’, al que se le añadió el sufijo compuesto -ejón (< -ejo + -ón). Efectivamente, Armejún se ubica en la ladera de un cerro del que brotan gran cantidad de prominencias rocosas, por lo que cabe que esta etimología sea correcta.
Siglos XV-XVII: Crecimiento y organización social
En 1482, los Reyes Católicos otorgaron al señor de la villa de San Pedro Manrique, Pedro Manrique de Lara, el título de duque de Nájera.
En lo referente a Armejún, ya en siglo XVI, el Licenciado Juan Gil mencionaba el nombre del pueblo como Armejón, destacando su iglesia de San Bartolomé y su cofradía. Asimismo, documentos de la década de 1660 y 1670 mencionan la presencia de otro edificio religioso en las inmediaciones de Armejún, la Ermita de Nuestra Señora del Valle. En esos archivos se menciona al mayordomo de la ermita, quien administraba el propio edificio y una casa de ermitaño cerca.
Igualmente, se conserva un documento fechado en 1699, firmado por los 36 vecinos que conformaban el municipio de Armejún, en la que hipotecaron sus propiedades en un censo para obtener un préstamo. Puedes consultar aquí los nombres de dichos vecinos.
Documento de préstamo de 1699 en el que participa todo Armejún
Siglo XVIII: Señorialismo y supervivencia rural
En 1753, el Catastro del Marqués de la Ensenada indicaba que la villa contaba con 40 habitantes y seguía siendo parte del señorío del Duque de los Arcos, lo que reflejaba la estructura feudal bajo la cual se organizaba la vida de sus habitantes.
A finales del siglo XVIII, Miguel Martínez recogió que la ermita de Nuestra Señora del Valle estaba hacia poniente del pueblo de Armejún, y documentaciones más precisas llevadas a cabo por Gervasio Manrique indican la existencia de dos edificios, el de la propia ermita y la vivienda del santero, así como la propiedad de un número indeterminado de terrenos cuya explotación cubría sin estrecheces los gastos para el culto de la ermita así como los del santero. Trabajos de prospección realizados en el paraje por Eduardo Alfaro han localizado estructuras que podrían corresponderse con los restos de la Ermita, a unos 500 metros del núcleo urbano de Armejún.
Posibles restos de la Ermita de Nuestra Señora del Valle y situación actual de la Iglesia de San Bartolomé
Siglo XIX: Transición y cambios estructurales
Con la caída del Antiguo Régimen, Armejún se convirtió en municipio constitucional dentro de la región de Castilla la Vieja. En el censo de 1842, el pueblo contaba con 34 hogares y 137 vecinos. En 1845, dentro del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Pascual Madoz describía Armejún como un lugar de difícil aprovechamiento agrícola, con suelos de mala calidad que combinaban monte y pastos para el ganado.
Siglo XX: Despoblación y desaparición municipal
A principios del siglo XX, Armejún se organizaba mediante la figura del alcalde y el secretario, pero la mayoría de decisiones importantes eran tomadas por los cabezas de familia. A medida que avanzaba el siglo, la mecanización de la agricultura y la falta de oportunidades laborales en los pueblos aceleraron el proceso de despoblación. Los jóvenes emigraron en masa hacia las grandes ciudades en busca de empleo, dejando atrás a una población envejecida y reducida en Armejún.
Armejún en la decáda de 1950
En efecto, la población fue disminuyendo progresivamente desde alrededor de 200 habitantes en el 1900 a 140 durante la década de los 50. Al ser pocos vecinos, ellos mismos tenían que realizar numerosas tareas como:
El Mayordomo de la Cofradía de San Bartolomé, encargado de organizar las fiestas y hospedar a los gaiteros
El tabernero, encargado de tener vino para la gente del pueblo
El guarda, que vigilaba donde se metía el ganado
El tesorero, que cuidaba los fondos del ayuntamiento
El alguacil, que tenía las llaves del horno y los pesos y medidas
El síndico, que arbitraba las quejas sobre pesos y medidas principalmente
El alcabalero, elegido por subasta, que cobraba los tributos de las alcabadas y hacia el oficio del pregón.
En el colegio, dependiendo de la época, había entre 20 y 40 niños, que solían ser escolarizados hasta los 8-9 años, para posteriormente dedicarse a labores de cuidados del hogar o del campo (ya que cada familia contaba con 30-40 ovejas, casi todas churras).
Jóvenes en terrenos adyacentes a Armejún (circa 1960)
Últimos niños de Armejún (1965)
En 1955, se instaló la luz eléctrica, pero nunca hubo agua corriente, lo que obligaba a los habitantes a acarrear agua desde la fuente. La vida en Armejún se hacía cada vez más dura y no había ningún porvenir: los únicos accesos existentes eran caminos de herradura impidiendo el acceso de maquinaria agrícola y los pueblos se quedaban sin los servicios básicos, como el médico, el maestro o el sacerdote.
En 1965, con el supuesto objetivo de incrementar la rentabilidad de las tierras, el Patrimonio Forestal del Estado declaró la utilidad pública de la repoblación forestal, así como la necesidad y urgencia de ocupación de los terrenos adyacentes a Armejún. De esta forma, se obligaba a los dueños de las tierras a repoblar las fincas que tuvieran en propiedad, y si no tendrían que vender los terrenos directamente al Patrimonio Forestal del Estado. Esta medida hizo imposible la pervivencia en Armejún, obligando a sus habitantes a marcharse. Finalmente, en 1967, tras la despoblación prácticamente total del pueblo (únicamente quedaron dos vecinos hasta el año 1972), Armejún fue incorporado a San Pedro Manrique, lo que puso fin a la historia poblacional del municipio. Los vecinos malvendieron sus tierras pero consiguieron mantener la propiedad de sus casas, que cerraron y estuvieron sin visitar durante años.
Regreso y fundación de la A.A.A.
Nada más abandonarse los pueblos de la zona, se construyó una pista forestal que los unía. A mediados de los años 80, comenzaron los intentos por recuperar Armejún, que se encontraba entonces en un estado lamentable: el tejado de la fuente estaba hundiéndose, las calles llenas de zarzas que llegaban incluso hasta los tejados, las casas estaban cada vez peor, algunas derrumbadas, todas desvalijadas. Hasta era difícil entrar en el pueblo.
En 1985, antiguos habitantes del pueblo se reunieron en Armejun en San Bartolomé para celebrar la fiesta después de tanto tiempo. Este fue el primer paso para la creación de la Asociación y la recuperación del pueblo. Las distintas familias iban yendo de vez en cuando, y así, en 1988, la familia Pérez evitó que se hundiera la fuente arreglándola. Finalmente, a partir de las distintas reuniones en las fiestas de cada año, se decidió crear la Asociación de Amigos de Armejún en 1991 con el objetivo de volver a hacer el pueblo habitable.
Primera celebración de San Bartolomé en Armejún tras la despoblación (1985)
Desde entonces, los descendientes de los antiguos pobladores han reformado sus casas, que se encuentran en condiciones habitables, y la A.A.A ha dedicado todos sus esfuerzos a la restauración de numerosos edificios públicos como la antigua escuela (convertida actualmente en refugio), el horno, el frontón o la iglesia.
Celebración de San Bartolomé en el nuevo refugio (2018)
Fuentes
Aznar Martínez, E. (2019). Sobre el nombre de Matasejún y otros lugares terminados en -ún en los valles del Cidacos y del Alhama-Linares (Rioja-Soria). Revista Matasejún. https://matasejun.blogspot.com/p/etimologia.html
Decreto 2066/1967, de 22 de julio, por el que se aprueba la incorporación de los Municipios de Armejún y Villarijo al limítrofe de San Pedro Manrique (Soria). Boletín Oficial del Estado (205): 12162. 28 de agosto de 1967.
Decreto 3632/1965, de 25 de noviembre, por el que se declara la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación a efectos de su repoblación forestal de dos perímetros que afectan a los términos municipales de Acrijos, Armejún, Fuentebella. Boletín Oficial del Estado (292): 16586. 7 de diciembre de 1965
Instituto Nacional de Estadística. Alteraciones de los municipios en los Censos de Población desde 1842.
Madoz, P. (1845). «Armejun». Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar II. Madrid
Soria-Goig. Algunos datos sobre Armejún -Siglo XVII-. https://soria-goig.com/historia/Tierras%20Altas%20
Archivadas/taaarmejun.htmlxd