La fuente de Armejún, testigo mudo de la vida cotidiana del pueblo, fue durante siglos un punto neurálgico para los habitantes de esta comunidad. Dividida en cuatro pozas con funciones específicas, la fuente servía no solo para abastecer de agua a las caballerías, sino también como espacio de trabajo y socialización. Cada poza tenía un propósito definido: la primera para que las caballerías bebieran, la segunda para lavar la ropa, la tercera para aclararla, y la cuarta, crucial para el herrero, donde se templaban las rejas de los arados. El agua de la fuente, que circulaba de una poza a otra, finalmente alimentaba la estanca, un depósito esencial para el riego de los huertos del pueblo.
En 1988, durante una visita puntual al pueblo, una familia de descendientes de Armejún notó el inminente peligro de derrumbe de la estructura de la fuente. Impulsados por el amor a sus raíces y la necesidad de preservar este símbolo vital de la comunidad, decidieron acometer su restauración. Sin esperar a la fundación oficial de la Asociación Amigos de Armejún, esta familia se puso manos a la obra, reparando el tejado y remodelando la fuente, devolviéndole su antiguo esplendor.
Este esfuerzo inicial no solo salvó la fuente, sino que también sentó las bases para futuras mejoras. En 1992, las antiguas pozas fueron eliminadas para dar paso a un merendero público, un espacio abierto que ahora acoge a vecinos y visitantes. En 1998, se llevó a cabo la reconstrucción de la estanca, revitalizando así la función original del sistema hidráulico del pueblo. Además, la antigua fragua se transformó en una zona de asadores, conservando el espíritu comunitario y funcional del lugar.
Hoy, la fuente de Armejún es mucho más que un simple monumento restaurado; es un símbolo de la resiliencia y el esfuerzo compartido por preservar la memoria y el patrimonio del pueblo. La intervención temprana de aquella familia en 1988 fue el primer paso hacia la revitalización de Armejún, inspirando a las generaciones posteriores y a la eventual fundación de la Asociación Amigos de Armejún, que continúa trabajando para mantener vivo este legado.