La Fiesta de San Antonio de Padua era una de las celebraciones más significativas en Armejún, llevada a cabo cada 13 de junio. Los preparativos comenzaban el 3 de junio con la tradicional novena, dirigida por el mayordomo. Durante la novena, los hombres cantaban los Gozos de San Antonio en el coro mientras las mozas respondían desde abajo con el estribillo "Humilde y glorioso Antonio, rogad por los pecadores". Esta novena era especialmente importante para los pastores, quienes asistían siempre, ya que consideraban a San Antonio su protector en situaciones como la pérdida de ovejas, a las que le rezaban la oración "Si buscas milagros..." tanto al atardecer como al amanecer.
En la víspera de San Antonio, el mayordomo y las mujeres del pueblo amasaban 32 panes que se rifaban al día siguiente. Además, se preparaban rosquillas y unos panes especiales llamados urujuelos, y se cortaba el ramo que llevaría el mozorramo durante la procesión.
El día de la fiesta, a las diez de la mañana, tras el toque de campanas, las móndidas y el mozorramo iban a la iglesia llevando cestos adornados con cintas, rosquillas y las tradicionales tortas. Después de la misa, las móndidas y el mozorramo salían al exterior para obsequiar al ayuntamiento y al cura con ramos de flores.
La celebración continuaba con una procesión que recorría el pueblo, llevando el estandarte de San Antonio y la imagen del Santo, acompañados por los vecinos, el cura y las autoridades locales. Tras la procesión, se realizaba la rifa de los panes y las rosquillas en la plaza, cuyos beneficios se destinaban a la iglesia. La fiesta culminaba con bailes y cantos que duraban hasta la noche, uniendo a toda la comunidad en devoción y alegría.
Móndidas y mozorramo (circa 1950)